viernes, 25 de septiembre de 2009

El Alimento de Las Almas.

(Texto de Montserrat Casanueva) EL ALIMENTO DE LAS ALMAS. Se pueden fundir dos almas en un solo beso. Mientras sus lenguas juegan, se estan devorando a alientos. Se succionana el alma uno al otro. Forman una sola manta de energía, fuera de esta dimensión, fuera de éstos cuerpos, más aún lejos de las mentes. Se trasladan las almas en un solo beso. Sus ojos hacen el amor, sus ojos también se besan, se abrazan tiernamente. Con un beso alcanzan las almas la eternidad. En un beso se vuelven eternidad.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Decretos.

Vivo mi vida de tal manera que cuando mis pies tocan el suelo por la mañana, el diablo se estremece y dice: "En la madre, éste cabrón ya se levantó."

jueves, 10 de septiembre de 2009

Ñoranzas 3.

Terminando más conversaciones, de esas en las que hablamos de todo y de nada, Martha preguntó al entrar al baño del departamento:

–¿De quién es ésta cera?–
–Pues mía–, contestó mi hermano. –La uso para quitarme los pelos de la nariz.–
–Yo insisto en que deberías hacer como yo–, le dije. –Usar un método menos doloroso como la maquinita, de esa que funciona con pilas.–
–¡Cómo crees!–, contestó alarmado. –Con esas cosas salen los pelos más gruesos, largos y pican.–

Le pregunté si era doloroso utilizar cera a lo cual contestó que no. Decidí hacer la prueba y le pedí que la pusiera a calentar con tal de experimentar qué tan efectivo era su método quita-pelos de nariz. Al instante corrió por el aparato para calentar la cera y lo conectó. Después de veinte minutos dijo que estaba listo y metió un dedo en la cera caliente para después introducirlo en mi fosa nasal derecha. Al cabo de unos tres minutos de espera, jaló con fuerza y para mi mala fortuna no pasó otra cosa más que un dolor asqueroso y una plasta de cera tibia dentro de mi nariz a modo de pegamento bloqueando el aire y causando una terrible sensación de incomodidad.

Estuvimos una hora tratando de sacar cada pedazo de cera incrustada en la pared interna de mi nariz con unas pinzas.

Finalmente pude respirar un poco. Noté la diferencia entre las fosas y repuse:  –Ah no, a mí no me dejas así. Ahora me chingo y me terminas el otro lado también.–

–Eso me pasa por comprar la cera en el mercado.–, dijo decepcionado. –La próxima vez la compro en Casa Barba.–

viernes, 3 de julio de 2009

La mejor disciplina.

Cuando recién habíamos salido de la secundaria Sandra venía a mi casa y fumábamos un poco de marihuana. Recuerdo que tenía un estéreo que mi Mamá me había regalado y yo me sentía el más afortunado del mundo porque tenía CD player. Sandra entre sus carcajadas desinhibidas ponía y ponía diferentes canciones. Nos echábamos de ley el disco unplugged de los 10,000 Maniacs, y justo en Because the Night me gritaba "¡Escucha ese violín! ¡Es que escúchalo!". Y yo claro que lo escuchaba pero ella seguía gritando lo mismo. Terminaba el solo de violín en el puente de la canción y lo regresaba, y terminaba el solo y lo regresaba. Yo pensaba que existía un aun mejor solo de cello en Don't Talk, pero como Because the Night fue la primera rola que nos atrapó, le guardé desde entonces un cariño especial. Como  Natalie Merchant siempre ha tenido una manera de frasear muy peculiar, no entendíamos algunas partes de la letra. Y en lugar de cantar: "...the vicious circle turns and burns", cantábamos: "...the vicious sacatón-simbón." Después, Sandra ponía a los Jellicle Cats y brincaba y daba vueltas por toda la habitación mientras recitaba todos los diferentes gatos de Andrew Lloyd Weber. Escuchábamos después One Day More, Lovely Ladies y Stars de Les Misérables. Ahí entonces yo divagaba imaginando que algún día iba a poder cantar esa última en alguna puesta mundial. Luego venía el turno de Alanis Morissette, Tracy Chapman y los 4 Non Blondes. Para culminar, de estos últimos poníamos Drifting y con esa sí cantábamos a todo pulmón. Carlitos (mi plantita de marihuana) nos escuchaba reír y viajar y cantar y volver a reír. 

Eran muy buenos tiempos donde me di cuenta que la música se trae en las venas o no. Citando a Nietzsche, la vida sin música sería un error. No hay mejor disciplina que el Arte. ¡Toma eso Platón!  No soy Doctor, pero tengo la mejor medicina para la tristeza: una buena canción. No soy Arquitecto, pero en una de esas te construyo los mejores recuerdos de tu vida. No soy Ingeniero, pero a huevo que me las ingenio pa' que no me olvides. 

Desde entonces, cada vez que escucho ese disco de los 10,000 Maniacs, repito (al menos unas 3 veces) ese solo de violín que a Sandra tanto le gustaba.

jueves, 2 de julio de 2009

Ñoranzas 2.

Estábamos de nuevo mi hermano y yo hablando de la vida y sus detalles. Ya saben, que si la inflación, que si la lavadora la dejé prendida, que si no lavé los platos, etc., cuando de pronto la conversación me llevó a comentarle que encontré algunos posts ofensivos hacia mí en Internet. Le contaba que mejor me convenía irme acostumbrando, porque hay de todo en la viña del señor. No sólo hay lovers, también hay haters y de esos hay muchos. Yo insistía en mantener una actitud de "Que hablen bien o que hablen mal, pero que hablen", cuando de pronto me dijo (refiriéndose a uno de los que me tiró hate): –Ahorita mismo le voy a poner un hasta aquí.–

Lo percibí enojado y decidido. Yo no quería que contestara nada.

–¿Qué ganas con eso?–, le pregunté. 
–¿Cómo que qué?–, contestó. –Pues ponerlo como Dios puso al perico.–

Yo quedé en silencio unos instantes. Lo había dicho con tanta convicción que no me quería atrever a preguntar nada. Pensé, Dios quizás puso al perico en una jaula o a lo mejor lo puso solo a repetir estupideces o lo puso torpe, no sé. Al final, mi curiosidad pudo más y entonces me decidí: –¿Y cómo puso Dios al perico?–

–Pues verde.–