domingo, 27 de marzo de 2011

Fotografía del Instante.

Fue gracias a @Bibitaa (síganla en Twitter, la amo) que descubrí la aplicación Instagram para iPhone. Permite capturar imágenes al instante en un formato cuadrado y posteriormente una edición rápida con algunos filtros predeterminados que van desde el blanco y negro, el alto contraste, hasta la sensación vintage con marcos y niveles diferentes.


Aunque personalmente soy mucho más fan de los filtros y marcos de Infinicam (otra aplicación de fotografía para el iPhone), el Instagram permite compartir al instante la fotografía en Twitter, Facebook y otras redes sociales a elegir. Cuenta también con servicio opcional de localización para etiquetar la foto con el lugar donde fue capturada. Digamos que es una especie de Twitter, pero que habla con imágenes, dejando al follower interpretar libremente el sentido o significado de cada fotografía. Para aquellos interesados que adquieran Instagram en sus teléfonos (cosa que hasta donde me quedé, sigue siendo gratis), búsquenme como @arturovaldemar y compartamos la magia de las mil historias a contar gracias a la fotografía del instante.


martes, 22 de marzo de 2011

Casting (o el fenómeno del Ninguneo).

La primera vez que hice un casting fue para un comercial de Maseca. Estoy hablando por ahí del 99. (Ya le llovió mijo) Recuerdo que lo hice en la castinera de Jorge Carrillo (actualmente ubicada en la calle de Palenque). Ése año hice un par más para Telmex pero nada muy serio. No tenía ni idea de lo que estaba haciendo, yo sólo seguía instrucciones. Logré un callback pero hasta ahí. Pasaron los años y fue hasta el 2002 que intenté retomar la idea. Hice un par con Tere Coria y en algún otro lugar de la Roma que la neta, ya no recuerdo. (Creo que ya ni existe.) Y lo mismo; uno que otro callback y hasta ahí. Debo admitir que no iba con mucha convicción. Iba a probar suerte de la manera más poco atendida posible. Hasta que al año siguiente, a través de una amiga pude conocer lo que en aquel entonces era "Bazooka Casting", dirigido por Carla Hool. Recuerdo que se encontraban en la calle de Emerson, en Polanco. Ahí fue donde conseguí mi primer comercial. Fue un spot para Televisa que hablaba sobre valores éticos. Logré un papel secundario y filmé con mucho entusiasmo. Nunca salió al aire, pero cobré un chequecito de 4 mil pesos. Nada mal para empezar. Ése mismo año hice un par de castings más en Bazooka, pero fueron pruebas mucho más interesantes porque eran para varios proyectos cinematográficos de largometraje. Puedo decir que me fue bastante bien aunque no conseguí el contrato en ninguno. Ése año logré también mi primer capítulo en Azteca. Era una serie unitaria llamada "Historias de Ellos". La serie duró dos meses y por motivos de baja audiencia fue sustituída por un programa de concursos. Mi capítulo nunca salió al aire.

Decidí retirarme un par de añitos más del medio para concluír mis estudios universitarios y fue hasta 2006 (ya graduado de la licenciatura) que decidí retomar. Lo hice con tal convicción y propósito que por fin me empezó a ir mejor y logré varios contratos. Me aprendí las direcciones y los nombres de las castineras y sus integrantes. Fui conociendo poco a poco el qué-hacer del casting con todos sus pormenores. Aprendí (muchas veces a la mala) que el hecho de que consigas ser seleccionado no sólo está determinado por el talento propio, sino también por un sin número de factores cuya mayoría está fuera de tus posibilidades controlar. Aprendí que el hecho de hacer casting involucra vulnerarte hasta el tuétano frente a una o veinte o más personas. Que si ahora tienes que bailar, rapear y llorar mientras sostienes una cuchara con la nariz, lo tienes que hacer y punto. Aprendí que las horas de espera son largas pero valen la pena si logras el contrato. Aprendí, aprendí, aprendí.

Pero hay algo que no aprendo todavía y no sé ni por dónde empezar. Eso que aún no aprendo, es a entender el porqué del mal trato a los miles de actores que, como yo, van en búsqueda de un trabajo de manera digna y respetable. Este mal trato, o "ninguneo" (como me gusta llamarle) va desde la asistente que te toma los datos, el chavo o la chava que te videa, el cliente del producto o marca, hasta los mismos compañeros actores que al igual que tú, esperan el turno a pasar. No lo entiendo, de veras todavía no aprendo a entenderlo. Yo no trato mal a nadie. Seré algo serio e introvertido al principio, pero siempre ofrezco una sonrisa y trato de propiciar un ambiente armónico de trabajo y sin embargo, admito haber sido ninguneado, víctima de la arrogancia de los demás. Pero eso sí, la cosa cambia si te has hecho de un nombre. Por que entonces sí, si ya eres alguien conocido, hasta alfombra roja te ponen. ¿Cómo por? El "famoso" también come y caga. Yo como y cago. La asistonta de la entrada come y caga, lo mismo que el que videa y lo mismo que el cliente. ¿Y luego? ¿En qué momento merezco el ninguneo?

Últimamente me he dado a la tarea (no siempre bien lograda) de ignorar. Pero no puedo evitar de vez en cuando la indignación (hoy por ejemplo). Por que sí, vengo a pedir trabajo. No limosna. Y sí, soy muy chingón en lo que hago. Pero no vengo a cuestionar el talento de los demás ni a alardear del mío. Vengo a dar una muestra de mi trabajo esperando sea el más adecuado para cada proyecto.

Me dan ganas de unir fuerzas a veces con los compañeros y dejar en claro que no somos objeto de burla ni menosprecio, pero como ya lo dije antes: en repetidas ocasiones los mismos compañeros fomentan ése círculo vicioso asqueroso al formar parte del ninguneo en el casting. Y es entonces que llego a una conclusión que me ha parecido muy coherente durante años:

Los ninguneadores (aquellos que te miran de arriba a abajo, que te desprecian con la mirada subestimando tu trabajo y tu entrenamiento, que juzgan a priori que no tienes lo que se necesita, que asumen un poder inexistente e intentan ejercerlo sobre ti, que falsamente se declaran mejores y más bonitos que tú, etc.) son dueños de una sola cosa; absoluta, perfecta e inmensa inseguridad.

Es por eso que yo, con toda la seguridad que me caracteriza, les dedico a los ninguneadores el dedo medio de mi mano derecha acompañado de estas hermosas palabras: CHINGUEN A SU PUTA MADRE.

sábado, 19 de marzo de 2011

Puertas.

Recuperé algunas de mis antiguas fotos para cierta práctica fotográfica que hice llamada "Puertas". Digo "recuperé" por que las tenía impresas y no en archivo digital (como todo ahora). Fueron hechas con puro amor de veras. A la antigua, utilizando una cámara Cannon reflex con sus respectivos tiempos y aperturas cuidadosamente establecidas. El rollo fue revelado en su tanque bañado en T-Max, y las fotos impresas en papel Ilford 5x7 al natural, sin utilizar filtros magenta en la ampliadora. Reveladas posteriormente en Dektol, deteniendo el proceso químico con su baño de paro (por supuesto) y después fijadas en Fixer.


Ahhh, qué bonito suena todo eso. Amaba el viejo proceso de revelado e impresión de fotografías pero debo admitir que la foto digital también tiene su encanto. Y uno de los principales es la cantidad impresionante de agua que uno ahorra. (El viejo proceso utiliza muchísima agua, a menudo desperdiciada.) Este tipo de cámara permite lo que más me gusta en la fotografía y eso es el manejo de diferentes profundidades de campo con elementos en distintos planos. La fotografía profesional digital de hoy en día sigue permitiendo eso, (cosa que es buena) pero en su intento por amplificar el espectro de posibilidades en equipos no tan profesionales, han dotado también de la creación de profundidad de campo a cámaras comunes. Esto se logra aplicando un blur o borrosidad artificial a ciertas partes de la imagen mientras otra parte seleccionada queda completamente nítida aparentando así, una foto con uso de profundidad de campo. Si bien es cierto que suena atractivo, (sobre todo por que las cámaras digitales que contienen este efecto natural son muy caras) no me parece lo más indicado por que para el ojo medianamente entrenado es evidente el uso fake de la profundidad de campo. En otras palabras, se nota que es falso.


Esta característica de aparente profundidad de campo se está usando mucho en apps de fotografía, (He visto muchas para iPhone) algunas mejor que otras, pero definitivamente no contienen el mismo estado de naturalidad que lo que una cámara profesional puede hacer con un buen manejo del lente. Aunque sí, ya hay también accesorios externos para iPhone (como los lentes adaptables) que pueden crear estas imágenes sin necesidad del efecto fake. Bueno pues, repito, estas fotografías posteadas aquí, las hice con profundidad de campo real.


En este intento de conseguir puertas que contaran mejores historias, me fui al pueblito de San Mateo localizado realmente cerca de donde vivo. (Interesante esto de cómo en México las áreas urbanas y rurales parecen estar mezcladas sin ton ni son. Das vuelta en una calle y boom, ya estás en un pueblito. Das vuelta en otra y zas, ya estás al lado de un edificio.) A mi práctica recuerdo que me acompañaron mis amigos Juan Carlos Burgos y Carlos Ruíz (de éste último tengo su blog linkeado aquí en La Silueta -- "La Vida de K"). Recuerdo también que Juan Carlos había terminado recientemente su primer larga relación amorosa y se encontraba triste. Además tenía mucha gripa (me imagino que su organismo estaba depurándose de alguna manera). Ése día los tres llegamos a una conclusión romántica; hay que echarle mocos al corazón.

viernes, 18 de marzo de 2011

Terrato. (Sólo para geeks)

Añadí a la foto de presentación de La Silueta un detalle o fragmento de una imagen muy querida para mí. Resulta que en aquellos imberbes tiempos de la prepa, cuando todo era intenso (sí, más que ahora -- imagínense semejante cosa) en todos los aspectos, ya saben, desde la euforia extrema hasta el nadie me quiere, yo jugaba Dungeons & Dragons con mis amigos. (Aquí es donde repito una vez más que soy geek. Últimamente como que todo mundo se considera geek por saber usar redes sociales o por usar lentes grandotes. Tache.) Nuestra primer partida (Legend of Khatosnaj) estaba constituída por una serie de guerreros, magos elfos, ladrones y uno que otro paladín. Mi personaje era un mago elfo, estudioso de las artes mágicas de Lunitari (por indeciso). Se une al legendario grupo de viajeros (los Khatosnaj) para poner fin a la guerra del temido dios Caos. Después de batallarse internamente entre el bien y el mal, eligió la magia blanca como aliada para luchar contra sus adversarios y obtener el alma sublime. Su nombre era Terrato. (Inspirado en uno de los espers de Final Fantasy VI)

Bella cosa ésta de escapar más allá de los límites de nuestra imaginación y en consenso, crear un mundo alterno donde las posibilidades eran infinitas. Viajé con mis compañeros durante años en aquellos recónditos lugares de nuestra mente, y Terrato se volvió una creación muy querida para mí. Vivíamos algunas de las muchas batallas con gran intensidad y siento que al pasar el tiempo, a menudo todos recordábamos cosas que no habíamos vivido, pero siempre vivimos. Tiempo después, la partida se separó dando pie a muchas otras partidas donde fui muchos otros personajes en muchas otras aventuras, pero nadie como Terrato.

Conocí en aquellos tiempos a una amiga sumamente talentosa en el dibujo, la pintura y el diseño. Vero de la Peña. Me tomé el atrevimiento de pedirle un dibujo para Terrato, algo que pictóricamente ejemplificara lo que mi mente había trabajado durante años. Me pidió una descripción del personaje y comenzó a dibujar. Al cabo de un par de días me regaló su creación y el resultado fue hermoso.

La imagen muestra un bosque encantado. A la orilla del río que lo cruza, Terrato, un mago elfo aprendiz, logra la ejecución de un nuevo hechizo aprendido mientras el felino Alfador (su familiar o compañero de viaje) lo acompaña a su costado. Una ninfa escondida en el árbol donde está recargado, lo espía atraída.


lunes, 14 de marzo de 2011

Next Year, Baby.

Next year, things are gonna change. Gonna drink less beer. Start all over again. Gonna read more books, gonna keep up with the news, gonna learn how to cook. Spend less money on shoes. I'll pay my bills on time. Only drink the finest wine and call my gran every sunday.

Resolutions... baby, they come and go. Will I do any of these things? The answer's probably no. But if there's one thing I must do, despite my greatest fears. I'm gonna say to you, how I've felt all of these years.

Next year...


domingo, 13 de marzo de 2011

Buen Cine.

Uno de mis profesores favoritos en la Universidad fue Pedro Valiente. Con amplia experiencia en los medios audiovisuales españoles, decidió darse una vuelta por México y ¿por qué no?, dar clases un rato. Me parece que ahora trabaja en el Festival de Cine de la Riviera Maya. Llevé dos materias con él, pero fue en Producción de Video que nos mostró durante varias semanas un compilado de lo mejor del cine español. Una colección de grandes cortometrajes. La clase no era de cine, no obstante, él insistía en profundizar lo importante que representaba tener un agudo conocimiento del lenguaje cinematográfico para la elaboración de cualquier tipo de material audiovisual.

Este fue uno de mis dos cortos favoritos en aquella ocasión. Bravo, Nacho Vigalondo, por un excelente cortometraje. Se los dejo.



sábado, 12 de marzo de 2011

Hasta pronto, a una grande.

Recuerdo que llegué al Foro Felipe Villanueva. Miles de personas hacíamos fila para entrar. Después de un par de horas de espera, logramos adentrarnos poco a poco al venue y de inmediato percibí una sensación maravillosa. El escenario, que hasta el momento veía normalmente montado con instrumentos y atriles me daba esta vez un sentimiento distinto. Había magia ahí. No era yo el más enterado todavía en aquella banda. Había mucha gente con mucho mayor conocmiento de causa ahí, pero por lo mismo lo recuerdo tan vívidamente. Ya había ido a conciertos en vivo, pero éste me habría de marcar para toda la vida. La luz del cielo empezó a apagarse y consigo también las del foro. Empecé a ver como miembros del staff de producción invadían el escenario con ramos de flores blancas en las manos, y cómo después las empezaron a colocar cuidadosamente en cada uno de los atriles, llenando el espacio de cierta divinidad. Las máquinas de hielo seco fueron encendidas y el humo terminó por conseguir la atmósfera de un encanto. Ví entonces a Patricio tomando su lugar en la batería, a Poncho su hogar en el bajo, Juan Sebastián en el templo de su teclado y a Otaola en la guitarra. Pero faltaba ella. La gente en su euforia comenzó a gritar. Yo sentía dentro del pecho una emoción indescriptible, y fue entonces, con los primeros acordes estridentes de Mírrota que de la nada apareció la Reina de la Noche, aquella cuyo bajo hechizo iba a quedar atrapado toda la vida: Rita Guerrero.

Irónica y graciosa la vida, que me deja difícil el poder explicar cómo a este canta-autor mainstream pudo haberle influenciado de manera tan potente una música tan compleja y lejana a mis posibilidades. La respuesta es simple: Santa Sabina no sólo fue el grupo más emblemático de la escena contracultural musical en México en los años noventa, sino también, ha sido el grupo con más belleza y perfección en la ejecución artística que he visto en toda mi vida. Cada nota, precisa. Cada acorde, perfecto. Cada melodía, armónica. Y por encima de todo, una diosa al frente que no sólo cantaba; creaba luz por la boca.

Nunca he visto a alguien con tal capacidad de hipnotizar al público. Nunca. He visto gente gritar como loca desesperada en muchos conciertos, pero un verdadero e indiscutible boquiabierto pocas veces. Estilo. Sensualidad. Interpretación. Originalidad. Todo aquello y más era Santa Sabina. Todo aquello y Santa Sabina, era Rita Guerrero. Siempre quise que me conociera (por que yo sí la conocí), pero soy una de las miles de personas que fueron tocadas por su talento y eso me hace sentir orgulloso, honrrado y sumamente privilegiado.

Debo admitir que me dan un poco de lástima las nuevas generaciones. Difícil, imposible cosa aquella de vivir de nuevo el talento de alguien como Rita Guerrero. Hasta pronto, a una grande. Que descanse en paz.



viernes, 11 de marzo de 2011

Variables.

Fue a través del terremoto y tsunami en Japón el día de hoy, que muchos tuvimos la oportunidad de leer los desafortunados tweets de Dulce María. Uno en especial, que fue el detonante de la rabia de los micro bloggeros. Mientras olas destructivas arrasaban con las costas de Japón, Dulce María sintió la necesidad de convertir aquel momento en algo "romántico" y decidió escribir:


Muy bien. En efecto me pareció que el tweet careció no sólo de sensibilidad y "romanticismo", si no también de un nivel básico de inteligencia. Entiendo que su intención no fue mala, pero es este tipo de "declaraciones" las que me han hecho reflexionar sobre las diferencias entre las consecuencias públicas y las consecuencias privadas.

Después de haber sido acribillada por la comunidad twittera, hubo quien consideró que a las figuras públicas se les juzga de manera más severa cuando cometen este tipo de equivocaciones. Tienen toda la razón, a las figuras públicas se les mide con otra vara, y la justicia parece ser más rígida que con cualquier otra persona. Sin embargo, aunque a primera instancia me podría parecer injusto (dado que diariamente intento conseguir una carrera exitosa en el ámbito público) he determinado que no es así y aquí viene el porqué.

Las figuras públicas amenudo "olvidan" (o pierden conciencia quizás) del poder de convocatoria que generan. Artistas como Dulce María tienen más de 800,000 seguidores en Twitter. Un fan base internacional. Eso es un gran, un ENORME poder de convocatoria. Generalmente es algo que se ve solamente en un sentido: el de los privilegios. Aquel que resulta gratificante al observar lo inmediato; la fama. Sin embargo no toman en consideración, que ése poder de convocatoria (o nivel de audiencia) lleva consigo una responsabilidad directamente proporcional a su tamaño. El problema principal que le veo a todo esto, es que la figura pública pierde la noción del medio de comunicación. Éste es como un arma, de hecho ES un arma y de las más poderosas. Cada micrófono, cada cámara de televisión, cada cuenta de Twitter ES un arma, cuyos alcances son frecuentemente mucho más extensos en distancia que lo que una bala de pistola puede recorrer al ser disparada. Las figuras públicas entonces juegan a veces con estas pistolas, y se lamentan profundamente cuando el tiro "les sale por la culata".

Entiendo, de veras entiendo la "injusticia" que ocurre cuando al personaje público se le juzga más rigurosamente que al privado, sin embargo el/la artista eligió esta carrera. Que está llena de mieles, virtudes, recompensas. Pero también está llena de mucho trabajo, obligaciones y sobre todo, mucha responsabilidad. No es que no puedas cometer errores, es más bien que éstos no siempre te van a costar lo mismo que a cualquier otra persona. La ley no puede aplicarse a raja tabla. Hay determinantes, hay factores, hay VARIABLES. Para mejor entendimiento, les planteo el siguiente escenario:

Dos profesionistas, el mismo error: diferentes consecuencias.

1. Un Maestro de universidad bebe 7 tequilas derechos, llega pedo al salón. Intenta por todos los medios dar su clase y evidentemente no puede.
Consecuencias - se vuelve la burla del salón, pierde el empleo.

2. Un Médico Cirujano bebe 7 tequilas derechos, llega pedo al quirófano. Intenta por todos los medios llevar a cabo la cirugía y evidentemente no puede.
Consecuencias - pierde el empleo, pierde su licencia como médico, mata una vida.

¿Por qué si ambos profesionistas cometieron exactamente el MISMO error, las consecuencias a pagar son totalmente diferentes? Lo mismo sucede aquí. No es lo mismo que Chuchita Pérez que cuenta con 12 seguidores en Twitter haga un poema romántico alusivo a la reciente destrucción en Japón, a ser Dulce María que cuenta con más de 800,000 seguidores en Twitter y hacer exactamente lo mismo.

Esto tampoco quiere decir que estoy de acuerdo con lo que la mayoría de la gente señala. Esta FALSA FALSA FALSA idea de que uno termina como artista "nomás por no estudiar". FAL-SO. Falsísimo. Otra de las consecuencias a pagar es la ignorancia de las audiencias, ya que tienden a generalizar la ecuación: Dulce María = Artista, Dulce María = Ignorante, por lo tanto Artista = Ignorante. Y es que de verdad, no hay nada que me enchile más, que la gente diga que uno acude al recurso de la artisteada por no querer ir a la escuela. (Como si verdaderamente fuera un último recurso... Ja! El mío sería ejercer mi licenciatura).

Por supuesto que todo esto da miedo, y más a mí (cagarla así en un futuro). Pero es uno de los muchos riesgos que se corren en el medio artístico, nos pese o no. It comes with the job - podríamos decir. La solución no radica en dejar de ser auténticos o dejar de expresarnos libremente tras buscar la carrera pública. La solución está en tomar la pistola del medio comunicativo, y usarla con toda dignidad y responsabilidad.