miércoles, 1 de julio de 2009

Ñoranzas 2.

Estábamos de nuevo mi hermano y yo hablando de la vida y sus hermosas trivialidades. Ya saben, que si la inflación, que si la lavadora la dejé prendida, que si no lavé los platos, etc., cuando de pronto la conversación me llevó a comentarle que encontré ciertos posts ofensivos hacia mi en Internet. Le contaba yo que mejor me convenía irme preparando, por que hay de todo en la naturaleza del señor. No sólo hay lovers, también hay haters, y de esos hay muchos. Sin embargo, yo emperaba mi actitud de "Que hablen bien o que hablen mal, pero que hablen" cuando de pronto me dijo (refiriéndose a quien puso semejantes posts): -Ahorita mismo le voy a poner un hasta aquí-.

Ví tal decisión en sus ojos que quise detenerlo, pero mi pregunta no afectó su resolución absoluta.

-¿Qué ganas con eso?- pregunté.
-¿Cómo que qué?- contestó,
-Pues ponerlo como Dios puso al perico-.

Yo quedé en silencio unos instantes. Lo había dicho con tanta convicción que no me atrevía a sonar absurdo o a disipar su claro enojo, pero mi curiosidad pudo más y entonces me decidí a preguntarle: -¿Y cómo puso Dios al perico?-.

Contestó sin complicaciones: -Pues verde-.

No hay comentarios: