miércoles, 29 de abril de 2009

Lavando a Bibi.

Desde que estaba estudiando Comunicación me llamaba la atención el doblaje. Existía una materia opcional de doblaje en mi plan de estudios, pero justo un semestre antes de poder inscribirme la quitaron, de modo que me quedé con las ganas. Sin embargo no sé si fue la Ley de Atracción o qué pedo, pero llegó el doblaje a mi vida de nuevo.

Me parece difícil, dentro del medio, que alguien le dé la oportunidad a nuevo talento. Es como dentro del ambiente empresarial. Un recién egresado no puede laborar en muchos lugares por que piden experiencia de antemano, pero si no te dan la oportunidad ¿cómo adquieres esa experiencia para ofrecerla? No obstante han habido personas que han creído en mi trabajo aún sin conocerlo. (El universo los bendiga.) Una de estas atrevidas personas que tomaron el riesgo de lanzarse en la aventura para descubrir si Valdemar hacía bien o no la chamba fue Gaby Cárdenas, a la cual le estoy profundamente agradecido. No sólo me dió trabajo como corista, sino que ahora me paga por hacer (y aprender sobre la marcha) doblaje.

Empecé doblando coros. El doblaje cantado es bastante fácil ya que las sílabas de las palabras están amarradas al tempo de una canción específica. Pero Gaby decidió que había que dar el siguiente paso y me puso a doblar al que sería mi primer personaje en éste ámbito: Migo.

Migo es una especie de ratón/topo (snoot en inglés) que vive con su hermano Yugo (doblado por mi amigo Alan Macín) y que protagoniza junto con otros dos personajes la serie para niños Roly Mo. Desde el capítulo uno me enamoré profundamente del personaje (tanto que he estado buscando como loco el peluche, si alguien sabe dónde lo puedo conseguir avíseme porfavooor). No sólo me gustó su personalidad y forma de ser, sino que interpretar su tono de voz y sus articulaciones vocales fue todo un reto. Con la ayuda de Gaby Cárdenas fui pasando las pruebas de cada capítulo, hasta que hoy orgullosamente puedo decir que terminé de grabar cuatro temporadas completas y ha sido una experiencia inolvidable.

Fue un pedo subir este video, por que lo tenía grabado en VHS y por muy comunicólogo que soy todavía no aprendo ciertas mañas. Pero después de darle unas dos horas a esto de los cables, logré subirlo a mi computadora y por consiguiente a YouTube. La intención más importante de subir el video es que lo vea mi mejor amiga. Migo tiene un babero (que es como su peluche consentido) y se llama Bibi. A Migo no le gusta el baño, y tras ensuciar a Bibi mientras comía, los demás personajes se encargan en persuadirlo de que lo lave. Migo por obvias razones no quiere, pero al final lo hace y queda contento.

Yo tampoco querría lavarte Bibita. Hasta tus manchas y defectos amo. Pero si tengo que lavarte lo haré para volver a ensuciarnos juntos con la vida. Te quiero harto y te mando harto beso.

lunes, 27 de abril de 2009

La Ciudad Escondida.

Hoy tuve cita con mi dentista. Me parece un tipazo de verdad. Gracias a él le perdí el miedo a la aguja de la anestesia y al chillante sonido de los taladros dentales. Cuando voy con él, procuro platicar. Su conversación siempre es interesante y su vibra cálida y buen pedo. Sin embargo, a pesar de que he tenido citas donde de verdad me ha dolido la boca, hoy me dolió de manera diferente. Las primeras palabras que me dijo al recibirme fueron: "Si tienes síntomas como tos, escurrimiento nasal, fiebre o dolor de cabeza no te puedo atender", en un lenguaje obstaculizado por el tapabocas que portaba. Le dije que no había bronca y procedimos. A los quince minutos comenzó a temblar (la tierra pues, no mi dentista). -No andes pataleando que no duele-, y de pronto repuso: -No estás pataleando ¿verdad?-. En seguida se levantó y comenzó a decir en voz alta por todo el consultorio -Está temblando... está temblando está temblando-, mientras caminaba como león enjaulado. Yo seguía acostado en el sillón con la boca abierta y el extractor limpiándome la saliva. Cuando a los pocos segundos dejó de temblar, continuó con su labor. La cita ya no tuvo más contratiempos pero me salí contrariado; no es que mi dentista le tenga miedo a los temblores. Es que mi dentista está enfermo, infectado con el virus del miedo de la Influenza.

Hablar de la Influenza parece ya inevitable. Intentar distraerse es una pérdida de tiempo. Puedes apagar la tele, pero basta con que salgas a la calle (o sólo asomarte por la ventana) y ver a la gente merodeando con su tapabocas. Odio la idea de ver a México etiquetado de manera mundial. Con ganas de decir métanse su Mexican Flu por el culo. Mexican mis huevos, esos sí son mexican. Bueno pero no voy a hablar de mis huevos. Odio ver el miedo en los ojos de los que salen a la calle. Su mirada parece estar esperando la inevitable infección.

Creo que la broma de la gente convirtiéndose en zombie no dista mucho de la realidad estos días. Salen a caminar cubiertos de un temor que aletarga y droga. No dudas que hay gente infectada en la calle, no con la Influenza, sino con el miedo de la Influenza (que me parece, es el virus más peligroso). Al principio, los letreros de cartulina fosforescente en las farmacias de "Ya no hay tapabocas, no pregunte" me parecían graciosos. Ahora están empezando a deprimirme. Estuve jugando Wii hace rato con mis cuates y en algún momento de la noche estornudé como tres veces (siempre estornudo, siempre) pero esta vez no pude evitar el ir de inmediato a lavarme las manos para que nadie se preocupara si los tocaba. No es que mis amigos sean particularmente paranoicos. Es que empezaba por momentos a dudar de su temor también.

En la mañana leí por Facebook que algunos amigos posteaban en su status: "¿Qué le dijo México a la Influenza? Mira cómo tiemblo!" haciendo obvia referencia al sismo de 5.7 que ocurrió a las once. Ahora que lo pienso bien, vaya que México tiembla.

La Ciudad está escondida, bajo un tapabocas enorme que silencia los gritos. Se oculta la ciudad bajo las sombras, intenta refugiarse en la opinión tercera y el desconcierto. Pero no encuentra comfort ni sosiego. Se esconde estos días. Y eso es triste. Sí, es triste.

domingo, 26 de abril de 2009

El Amor en los Tiempos de Influenza.

De entre la gente, de entre tus pasos mis palabras y tus ojos me refugio en tu espalda y tu risa; mi sonido favorito. Me escapo de todo para hacerme tienda de campaña en tus brazos. Pasar la noche como contemplando un lago, un desierto o un mar. Me entiendes todo. Me proteges todo. Mi mejor tapabocas: tus besos. Y a mi nada me toca. Ni El Orfanato, ni la histeria colectiva. Ni la lluvia ni el coraje de ayer.

Tomaremos ese barco que irá en el ir y venir del carajo. Izaremos la bandera de la Influenza para que no se acerquen, y navegaremos las tierras del otro conquistándolo todo. Conquistándolo todo.

sábado, 25 de abril de 2009

Puerco Araña Contraataca.

Eso o "La Venganza del Chupacabras" que, en este caso, cuenta con la ayuda de la prensa y la paranoia internacional (como si no fuera suficiente con la nuestra). Yo sé que se dice que hombre precavido vale por dos, pero hombre paranoico no vale por diez. Intento no juzgar a la gente que anda despavorida por las calles usando su tapabocas, pero entiendo que hay cosas que nunca cambian. Los medios una vez más inyectando miedo y la gente tomándose la blue pill acompañada de ser posible con una buena dosis de Redoxon Forte (que ahora venden como pan caliente).

Si se trata de estremecer a las masas me quedo mejor con mi Susan Boyle adorada, que aunque muchos la etiqueten de "un producto más", yo la pienso como un mejor distractor a la crisis mundial mientras también me imagino de Fantine en algún escenario. No tardarán más de una semana en empezar a sacar que algún profeta olvidado de la edad media ya había predicho que en el año 2009 un misterioso virus aparecería y atacaría a toda Latinoamérica. Descubrirán algún código maya rayado y erosionado por el tiempo y dirán que no es así, era en realidad la forma de la nueva cepa que en los años apocalípticos se habría de formar para continuar con la destrucción inevitable del Planeta Tierra Uno.

Estoy pensando qué sería mejor para seguir con esto de la "autopromoción". Digo, tengo la ceja más pronunciada que la de Susan Boyle; me puedo presentar en mis peores fachas en algún reality y listo, pero ¿combatir con un virus mutado? Lo más triste es que por culpa de la influencia de la influenza, ya hasta nos cancelaron la función de Crisis Modelo para Armar de mañana, y con eso de que Bruno Bichir ya nos quitó los Lunes, nos pusieron "sin querer queriendo" la obra en cuarentena también.

Hubiera sido más grato leer en el periódico este fin de semana: "No nos alcanzó con semana santa, queremos otro puente."

viernes, 24 de abril de 2009

Empañando la Silueta.

Hace diez años que, por curioso, me clavé en el que-hacer radiofónico. Ya sabía yo que quería estudiar Comunicación pero además del teatro, esto fue de mis primeros acercamientos a las masas. La idea era entrarle a un programa que se llamaba "La Silueta en el Espejo" cuyo contenido era la poesía en cualquiera de sus formas y que se transmitía por la radio de la escuela. En ese entonces Judith Godoy era la locutora principal haciendo mancuerna con "El Rojo" y Martha Tello en los controles del programa. Vero de la Peña y yo, entusiasmados por la idea de hacer poesía nos lanzamos. En el programa se leían los textos y poemas de los alumnos y uno que otro autor reconocido. Por otro lado existían las vitrinas de la Silueta, que no eran más que una especie de pizarrones donde a manera de escaparate otros alumnos artistas exponían dibujos, pinturas y más poesía.

Judith Godoy nos había invitado para que nos quedáramos en su lugar. Nos enseñaron cómo hacer guiones cronometrados, indicaciones en el argot obligatorio para los controles y nos aventaron como al Borras. Estuve conduciendo el programa durante tres años. Tiempo después de que Vero de la Peña abandonara la misión, compartí el programa con Montserrat Casanueva hasta que me quedé solo, empañando mi propia silueta. La neta es que teníamos muy poca audiencia. ¿Quién en su sano juicio, en medio de exámenes, tareas y vida estudiantil agitada iba a prestarle atención a Baudelaire o Rimbaud? Lejos de deprimirme por éste hecho, hacía del programa lo que se me daba la gana y le hacía homenajes a Sabines y García Márquez cada vez que quería. Quizá fue tal mi egoísmo que me quedé sin operador, entonces me divertía cambiando discos, operando la consola y hablando al mismo tiempo.

Llegó el momento en que desistí para dedicarme a otros asuntos, como enfocarme más en las artes escénicas y prestarle la atención debida a mi carrera universitaria. Dejé La Silueta y no supe más de aquel movimiento que en prepa, muchos alumnos artistas y poetas habían iniciado. De cualquier manera, inicio este blog pa' vomitar las letras que no le quedan a las rolas y a los cuentos. Para andar de escritor amateur de pacotilla o incluso, para "auto-promocionarme" como dice mi amiga Bibi que hace la nueva generación ombligo.

Gracias por leer.