sábado, 31 de octubre de 2015

Pinche hípster mugroso.

Hoy es un día de catarsis en el que grito desde lo más profundo de mi ser "¡odio todo, los odio a todos!". ¿Por qué? Por la creciente (y cada vez más mainstream, por cierto) cultura hípster. Me caga. Ante los ojos del mundo, siento que soy el peor de los pecadores porque me gusta la Coca-Cola normal, (sí, la roja, la engordadora), fumo, tomo mucho café, odio el agua simple, soy carnívoro y me gustan los postres.

Ahora resulta que todo mundo se levanta antes del amanecer, come un arroz (un granito, solito), se pone en flor de loto, medita una hora, se levanta, se prepara un té negro o verde sin azúcar (forzosamente orgánico comprado en alguna tiendita decorada con ladrillos y mecate cuyo nombre termina en "ría"), se baña con una cubeta de agua fría (tibia únicamente si utilizó la fuerza eólica del sistema sustentable que instaló con sus propias manos en el techo de su casa o edificio), se peina de chongo despeinado (sea hombre o mujer), se va a trabajar en bici y si tiene que interactuar con otros seres humanos, en lugar de decir "buenos días" les dirá "mucha luz el día de hoy". MIS PUTOS COJONES.

El otro día fui a cenar con mis amigos a un restaurante/bar/algo en la Condesa llamado "La Lavandería". La mesera me preguntó qué quería de tomar. Le respondí que una Coca. Me miró con cara de blasfemia y me dijo: "aquí no vendemos refrescos". ¿Sabes qué niña? Si quiero llenarme las venas de carbohidratos altamente refinados y joderme el sistema cardiovascular con el agua carbonatada ES MI PUTO PEDO, pero DÉJAME VIVIR/MORIR EN PAZ.

Además, siento que todo eso de la comida "orgánica" es pura mamada. Con que traiga una etiqueta verde que diga "producto orgánico" y te lo cobren al doble, ya con eso es suficiente para considerar que lo que estás consumiendo es mucho mejor para ti. Pero ni siquiera lo hacen por los beneficios de salud. Lo hacen por moda, para que todo mundo vea cuánto me cuido y cuánto invierto en mi cuerpo. Para que todo mundo vea que no me meto cualquier cosa, que a mi templo no entra cualquiera. Pero eso sí, dan las 2 de la mañana y estoy empinada(o) con dos cabrones. No mamen.

Y la nave super intergaláctica del mame de la comida hípster no para ahí, ¡también hay para perros! Yo amo con todo mi corazón a los animales (especialmente a los perros, tengo dos y son mi vida y alma) pero les doy de comer mitad croquetas y mitad pollo. Una que otra rara vez les llego a mezclar las croquetas con otro tipo de carne, pero generalmente pollo. Pues no señores, ahora resulta que hay "rías" especiales donde venden alimento orgánico para perros, meditado por monjes tibetanos e iluminado por budistas durante su preparación que cuesta un ojo de la cara y te lo envuelven en papel corrugado reciclado. Y eso aparentemente es lo más "in". Y los perros de mis amigos que comen eso son los más enfermizos que conozco. Supuestamente murieron 19 perros en la Condesa por envenenamiento de raticida porque una viejita tiró cebo mezclado con los tóxicos en unas jardineras para matarlos. Pero no dudaría ni un segundo que los 19 perros en realidad murieron por consumir sus comidas híspters caguengues esas.

Yo, que no como madres light, que me encanta el azúcar, que como Gansitos, tomo Frutsi y refrescos y lo que se me da la gana, estoy mucho más sano que mucha gente hípster que conozco. (Lo firmo ante notario público porque me hice análisis hace poco tiempo y salí súper bien de todo.)

Mis hamburguesas consentidas del puestito de la esquina están mucho más limpias y son mucho más higiénicas que sus barbas kilométricas pinches hípsters. Un día les va a salir una rata de ahí. (Porque admítanlo; si vas a tener una barba TE TIENES que lavar la barba igual o MEJOR que el pelo, y casi nadie lo hace. Se pasan el jaboncito y ya.)

Pero el peor de todos los hípsters, es el hípster comunista. El híspter activista chairo. A ese sí que le salgan granos en el glande. A ver, yo estoy comprometido con las causas sociales y a cada rato expreso mi sentir acerca de la situación económica, política y social de mi país. Trato de participar activamente con mi entorno y no soy ajeno al sentir de la nación. Peeeero, tampoco ando gritando por las calles "¡abajo el capitalismo!" mientras tuiteo desde mi iPhone 6 y escucho música a través de Spotify en mi iPad mini.

Hipsterlandia es cada vez más pop que la misma poplandia. No tengo broncas con que hagas lo que se te pegue la gana (sea siendo hípster o fresa o chaka o lo que quieras), pero házlo con tantita convicción y dignidad. De esa manera me callo la boca y ya no te digo nada, de veras. Pero si lo haces nada más por hacerle a la mamada, ¡vete al infierno pinche hipster mugroso!