sábado, 5 de abril de 2014

Social-mente.

Yo no soy clasista, como tampoco tengo absolutamente nada en contra de los miembros de una clase social u otra. Pero después de ver el (últimamente viralizado) video de graduación del Colegio Cumbres me puse a pensar un chorro en cuanto a clases sociales se refiere. Cabe aclarar también que no soy sociólogo y que la vida no es solamente negra y blanca; contiene dentro de sí un abanico infinito de posibilidades. En la actualidad quizás existan más de tres tipos de clases sociales, pero para efectos de éste post, supongamos que sólo existen tres: la baja, la media y la alta.

Dentro de esas tres clases, siempre me he considerado parte de la media. Uno podría pensar que todos aspiramos a alcanzar la alta pero la verdad no es mi caso. Creo profundamente ventajoso el hecho de pertenecer a la clase media. He aquí el por qué: la clase alta tiene como herramienta principal de poder el dinero. Es lo que la sitúa por encima de las otras. Este dinero le permite formar, integrar y constituir grupos de élite. Experiencias que solamente gente con el poder adquisitivo suficiente puede tener. No sé, me imagino chavos que durante toda su vida han gozado de vacaciones en el extrajero. Chavos que dentro de su cotidianeidad está el tener varias propiedades en distintos estados no sólo de México sino también de otros países. Regalos y/o fiestas de cumpleaños que involucran cosas altamente costosas. Actividades como golf, reuniones en clubes privados, no sé... estoy especulando.

Al extremo opuesto tenemos aquellos cuyas vacaciones representen ir a las playas de Marcelo. Tomar un camión e ir en familia a Veracruz o a Acapulco y hospedarse en el bungalow más accesible posible. Aquellos cuyas actividades familiares involucran frecuentemente el trabajo como ayudar en la papelería del papá, atender la tienda o el puesto del mercado de la mamá, hasta el negocio familiar que puede llegar a ser cualquier tipo de delincuencia. La clase baja carece del dinero como herramienta de poder, pero ha hallado en su ausencia la astucia, la perspicacia y la fuerza social colectiva. Existen también (dentro de la clase baja), grupos de élite. Así como no cualquiera puede entrar a los grupos selectos de la clase alta, a los de la baja tampoco.

Ahora bien, si hablaba yo de que ser clasemediero era altamente ventajoso, es porque siempre he creído que nada, en ninguno de sus extremos es adecuado. En mi caso (al estar justo en medio de las dos) me parece que se me presenta un panorama un poco más amplio sobre las tres clases (y hasta sobre la vida). Entiendo que estoy inmerso en una y ser absolutamente objetivo resultaría imposible. Sin embargo, creo tener mayor perspectiva. El clasemediero puede tomar un poco de las otras dos. Relacionarse con gente de las otras dos de una manera mucho más abierta, franca y sencilla. Además me parece que es el más rico de espíritu. Tiene que luchar para obtener las cosas pero no le gana la imposibilidad (o la idea de la imposibilidad). Los grupos a los que pertenece difícilmente son tan elitistas como los otros dos. Puede camuflajearse. Sus experiencias de vida ocurren de los dos lados. Es más tolerante y por de más, incluyente.

Mucha gente podría considerar al clasemediero como mediocre. Indefinido. Ni muy muy ni tan tan. Cuando en realidad es el que mayor conocimiento tiene sobre el comportamiento de cualquier circunstancia. Entiendo que existe un cierto tipo de "zona de comfort" al cual el clasemediero puede ajustarse durante toda su vida. Pero en realidad, cualquiera de las tres clases tiene su propia "zona de comfort". La verdadera mediocridad se presenta en cualquier tipo de clase social.

Tratando de ser más específico pongo el siguiente ejemplo: una persona de la clase baja no sabe quién es Vivienne Westwood. Una persona de la clase alta no sabe qué es un taco con copia. Una persona de la clase media, sabe las dos cosas.

Me gustaría hacer un experimento para la clase alta y la baja. (A los clasemedieros nos dejo a un lado). Me gustaría poner a dos chavos de 18 años. Uno de clase alta y otro de clase baja. A los dos quitarles el celular y la cartera. Después, poner al chavo de clase baja en algún centro comercial de Las Lomas y al chavo de clase alta en pleno mercado del Barrio de Tepito. Cada uno entonces, deberá llegar al destino opuesto. (El destino que, en teoría, le pertenece.) ¿Conseguirán llegar los dos? ¿Cuál llegará primero? Si llegan, ¿en qué condiciones lo harán? ¿Cómo será su experiencia?

Sí, me gustaría conocer los resultados.



1 comentario:

Alan Macin dijo...

Buena reflexión. Normalmente no pienso en este tipo de cosas, pero creo que tienes razón. Por circunstancias de la vida, afortunadamente he podido vivir cosas de las 3 clases que mencionas y creo que sí, es más enriquecedor, o por lo menos, más fácil entender los tres panoramas. Sigue escribiendo! Te quiero!