viernes, 11 de marzo de 2011

Variables.

Fue a través del terremoto y tsunami en Japón el día de hoy, que muchos tuvimos la oportunidad de leer los desafortunados tweets de Dulce María. Uno en especial, que fue el detonante de la rabia de los micro bloggeros. Mientras olas destructivas arrasaban con las costas de Japón, Dulce María sintió la necesidad de convertir aquel momento en algo "romántico" y decidió escribir:


Muy bien. En efecto me pareció que el tweet careció no sólo de sensibilidad y "romanticismo", si no también de un nivel básico de inteligencia. Entiendo que su intención no fue mala, pero es este tipo de "declaraciones" las que me han hecho reflexionar sobre las diferencias entre las consecuencias públicas y las consecuencias privadas.

Después de haber sido acribillada por la comunidad twittera, hubo quien consideró que a las figuras públicas se les juzga de manera más severa cuando cometen este tipo de equivocaciones. Tienen toda la razón, a las figuras públicas se les mide con otra vara, y la justicia parece ser más rígida que con cualquier otra persona. Sin embargo, aunque a primera instancia me podría parecer injusto (dado que diariamente intento conseguir una carrera exitosa en el ámbito público) he determinado que no es así y aquí viene el porqué.

Las figuras públicas amenudo "olvidan" (o pierden conciencia quizás) del poder de convocatoria que generan. Artistas como Dulce María tienen más de 800,000 seguidores en Twitter. Un fan base internacional. Eso es un gran, un ENORME poder de convocatoria. Generalmente es algo que se ve solamente en un sentido: el de los privilegios. Aquel que resulta gratificante al observar lo inmediato; la fama. Sin embargo no toman en consideración, que ése poder de convocatoria (o nivel de audiencia) lleva consigo una responsabilidad directamente proporcional a su tamaño. El problema principal que le veo a todo esto, es que la figura pública pierde la noción del medio de comunicación. Éste es como un arma, de hecho ES un arma y de las más poderosas. Cada micrófono, cada cámara de televisión, cada cuenta de Twitter ES un arma, cuyos alcances son frecuentemente mucho más extensos en distancia que lo que una bala de pistola puede recorrer al ser disparada. Las figuras públicas entonces juegan a veces con estas pistolas, y se lamentan profundamente cuando el tiro "les sale por la culata".

Entiendo, de veras entiendo la "injusticia" que ocurre cuando al personaje público se le juzga más rigurosamente que al privado, sin embargo el/la artista eligió esta carrera. Que está llena de mieles, virtudes, recompensas. Pero también está llena de mucho trabajo, obligaciones y sobre todo, mucha responsabilidad. No es que no puedas cometer errores, es más bien que éstos no siempre te van a costar lo mismo que a cualquier otra persona. La ley no puede aplicarse a raja tabla. Hay determinantes, hay factores, hay VARIABLES. Para mejor entendimiento, les planteo el siguiente escenario:

Dos profesionistas, el mismo error: diferentes consecuencias.

1. Un Maestro de universidad bebe 7 tequilas derechos, llega pedo al salón. Intenta por todos los medios dar su clase y evidentemente no puede.
Consecuencias - se vuelve la burla del salón, pierde el empleo.

2. Un Médico Cirujano bebe 7 tequilas derechos, llega pedo al quirófano. Intenta por todos los medios llevar a cabo la cirugía y evidentemente no puede.
Consecuencias - pierde el empleo, pierde su licencia como médico, mata una vida.

¿Por qué si ambos profesionistas cometieron exactamente el MISMO error, las consecuencias a pagar son totalmente diferentes? Lo mismo sucede aquí. No es lo mismo que Chuchita Pérez que cuenta con 12 seguidores en Twitter haga un poema romántico alusivo a la reciente destrucción en Japón, a ser Dulce María que cuenta con más de 800,000 seguidores en Twitter y hacer exactamente lo mismo.

Esto tampoco quiere decir que estoy de acuerdo con lo que la mayoría de la gente señala. Esta FALSA FALSA FALSA idea de que uno termina como artista "nomás por no estudiar". FAL-SO. Falsísimo. Otra de las consecuencias a pagar es la ignorancia de las audiencias, ya que tienden a generalizar la ecuación: Dulce María = Artista, Dulce María = Ignorante, por lo tanto Artista = Ignorante. Y es que de verdad, no hay nada que me enchile más, que la gente diga que uno acude al recurso de la artisteada por no querer ir a la escuela. (Como si verdaderamente fuera un último recurso... Ja! El mío sería ejercer mi licenciatura).

Por supuesto que todo esto da miedo, y más a mí (cagarla así en un futuro). Pero es uno de los muchos riesgos que se corren en el medio artístico, nos pese o no. It comes with the job - podríamos decir. La solución no radica en dejar de ser auténticos o dejar de expresarnos libremente tras buscar la carrera pública. La solución está en tomar la pistola del medio comunicativo, y usarla con toda dignidad y responsabilidad.

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