jueves, 14 de mayo de 2009

La Luna a Cucharadas.

Creo que podría decir que mi verdadero inicio como compositor y cantante se dio en mi segundo año de secundaria. Tenía 12 años. A pesar de que mi primera composición oficial la hice para Sandra Rougon (la niña más bonita del salón para mí aunque me haya bateado cuando le llegué), podría decir que la primeritita rola que hice fue una co-autoría con ella y con Elenita Arauz. La canción se llamaba "Sobreviviremos" y la hicimos juntos para concursar en el más emocionante evento que realizaba mi escuela: El Festival de la Canción Cristiana. (Risas) ... (Muuuuchas risas) Bueno, como algunos sabrán, desde kinder hasta tercero de secundaria estuve inscrito en una escuela de monjas. No era precisamente cristiana, más bien era rete-católica apostólica y romana. Extrañamente, a pesar de haber abandonado la religión desde hace muchos años le guardo mucho cariño a esa escuela, (incluyendo obviamente a las monjitas a las cuales les hice pasar momentos muy desagradables con preguntas como: Madre, ¿me puede explicar cómo es eso de que Dios no tuvo principio ni tendrá fin? o, Madre, ¿si los hijos de Adán y Eva tuvieron hijos quiere decir que cometieron incesto?) No de a gratis terminé odiando la religión. Incluso acabé volteando de cabeza los crucifijos de todos los salones con tal de mostrar mi descontento.

Sin embargo, de regreso al Festival de la Canción Cristiana (risas otra vez), recuerdo que formamos un grupo para concursar que se llamaba "The Crew". Nos tomó un par de semanas decidirnos por el nombre. Tenía que ser algo espectacular. Aunque ahora que leo "The Crew" me parece bastante horrendo. En fin, cantamos en el Festival. ("Sobreviviremos (sobreviviremos) a esta década mortal, permanece fiel a tu libertad. Por que el Señor está contigo y siempre te ayudará...") Bueno bueno, hay que recordar que la canción debía ser estrictamente religiosa en contenido. Yo hubiera escrito otras cosas, pero las monjas no me lo iban a permitir.

Apenas había iniciado mis clases de guitarra con Joél (el profe de música de la escuela) y todavía no aprendía las artes de la digitación como para realizar una progresión musical de alta calidad. Quizá fue por eso que Betty Araiza y su grupito de niñas fresas nos ganaron el primer lugar. Nosotros sacamos el segundo. Supongo que quedé ansioso e insatisfecho, por lo cual un año después decidí (conociendo ya las maravillas musicales de Gonzalo Ceja y su música precolombina) armar un grupo con Mónica Hevia, Ricardo Olvera, Betty Araiza, Luis Nava y Elenita Arauz. Nuestra banda se llamaría Luna Córnea, título que designamos mi en ése entonces mejor amiga inseparable Sara Barrera y yo. Nos causó un poco de frustración descubrir que nuestro magnífico título que nos parecía tan original era igual al de una revista de fotografía que en ése entonces vendían en los Sanborns y una que otra librería.

Superamos el trauma de la falta de originalidad y continuamos con la aventura de Luna Córnea. Yo tocaba la batería, mientras que Mónica tocaba las percusiones, Ricardo, Luis y Elena las guitarras y Betty era la solista vocal. Ensayábamos en mi casa y como mis papás nunca estaban podíamos hacer todo el escándalo posible durante las tardes. Logramos armar un repertorio de unas 12 canciones, dentro de las cuales estaba una que recuerdo de manera muy particular; "La Luna a cucharadas". La hicimos inspirados obviamente en el poema de Sabines. Decidí entonces que era momento de dar el paso siguiente: presentarnos en vivo. Fue poco después de graduarnos de secundaria. Hablé con mis adoradas monjitas y utilizamos la escuela para hacer el toquín. Fue justo el 14 de Noviembre de 1997. Soy malísimo para las fechas, pero de esa me voy a acordar siempre. Fue la primera vez que sentí la vibración de la música en vivo interpretando junto con la audiencia. Palmas, aplausos, gritos. Fue toda una revelación de vida, una epifanía. Supongo que la fuerza generada en aquella ocasión me marcó para siempre.

Meses después del toquín nuestro grupo se desintegró. Cada quién tomó su rumbo y dejé de ver a Elenita. A Luis que me parece que se volvió darketo. A Ricardo que se fue a vivir a Alemania o a Suecia o a Dinamarca. Betty que se casó pero siguió cantando. Y Mónica... a ella la voy a ver mañana en la noche. Voy a cenar en su casa y celebraré que de alguna manera nunca se fue de mi vida. Durante todos estos años ha estado a mi lado y es de las amistades más antiguas que conservo. Sí. Mañana en la noche que la vea le voy a dar un abrazo abrazo y le voy a cantar nuestra luna a cucharadas. Digo, pa' recordar viejos tiempos.

1 comentario:

Betty dijo...

jajajaja no manches q buena onda ... acabo de toparme con este post mientras buscaba un videín ... no se como diablos fui a dar a una página de facts de mi nombre .. y de ahí encontré el siguiente estracto:
"quizá fue por eso que betty araiza y su grupito de niñas fresas nos ganaron el primer lugar. nosotros sacamos el segundo" jajaja q taaaaaal ... así que me dirigí al post (muy indignada por lo de niñas fresas jajaja) y me teletransporté ... aún extraño a las sisters ja... y a nuestros "conciertillos" en la azotea donde aventábamos pedazos de percusión jajajaja y que taaaal Joel y su grupo con el que alguna vez por alguna extraña razón fuimos a ensayar jajaja bueno ... en fin ... tantas cosas... un beso maestrazo ... :P