jueves, 28 de mayo de 2009

El Misterio del Cielo.

Todavía me acuerdo del día en que descubrí el misterio del cielo. La vi con sus pies desnudos en aquella roca musgosa.

"¿Cómo te llamas?" -le pregunté-.
"Pampulrom..." -dijo-, y al instante jutó sus piernas y estiró los brazos hacia el suelo. Sus pies quedaron entonces suspendidos en el aire y comenzó a llorar parada de manos.

Nunca olvidaré la manera en que sus lágrimas desafiaron la gravedad para elevarse hasta el infinito cielo. Después de llorar de cabeza unos diez minutos, se incorporó y se fue caminando hasta que el horizonte no me dejó verla más.

Desde entonces hay estrellas.

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